Estoy rasgada por dentro. 

La vida se ha tornado en maratón. Te entrenan para correrla, 

y luego te abandonan. 

Quítate esta venda. 

Mira alrededor, 

corres la carrera en solitario 

acompañado de la nada. 

Quítate esta venda. 

Atrévete a mirar a través de mis heridas. La maratón me ha carcomido, 

y restos de mí 

reposan en la pista de la vida. 

Quítate esta venda. 

Ven a socorrerme. 

Tras cada sonrisa, una angustia. Tras cada vuelo, una lágrima. 

Tras cada salto, una inmersión. 

¿No me ves? 

Estoy caída 

¿No me ves? 

Estoy ahogada 

¿No me ves? 

Estoy marchita. 

Quítate esta venda, 

y emprende la búsqueda de mí, de aquella yo 

antes de la maratón. 

Quítate esta venda, y búscame. 

Acurrucada aruño en mi interior. 

Acurrucada aruño en mi interior. 

cerradura quebrada… 

Tomo en mis manos 

las tardes de lluvia, 

en mi regazo se posa la luna, 

busca un cielo nuevo. 

Acurrucada albergo la luna, las estrellas y el cielo. cerradura abierta… 

En mis manos anochece, 

la tormenta se avecina, 

de par en par 

cerradura abierta… 

Acurrucada nado en mi interior, 

salto a las aguas de mi corazón, 

yo acojo las olas, los ríos, los lagos.  cerradura quebrada…

La puerta se cerró, desapareció…

La puerta se cerró, desapareció,

y dejó el rastro de muchas ventanas.

Ahora no toco a la puerta,

abro ventanas.

Abro las ventanas del corazón,

me asomo y oteo…

            Cacharros por doquier

            Cada pálpito

            es ruego

            es clamor

            deseo de estar vacío

            y por fin acoger la luz.

Abro las ventanas de los ojos,

me asomo y oteo…   

            Claros y oscuros sobrevienen

            Cada parpadeo

            es combate

            es batalla

            deseo de encontrar mi hogar

            y por fin habitar en él.

Abro las ventanas de las manos,

me asomo y oteo…

            Veo grietas, surcos y huellas

            Cada grieta

            es búsqueda

            Cada surco

            es herida

            Cada huella

            es camino.

Abro las ventanas de la boca,

me asomo y oteo…

            Las palabras se pervierten

            el verbo duerme

            y yo enmudezco.

Yomaira Angélica Herreño-Contreras (Bogotá, Colombia). Licenciada en lenguas modernas (Universidad Surcolombiana) y magíster en investigación en literatura comparada y traducción literaria (Universidad Pompeu Fabra).  Algunos de sus poemas y autotraducciones han sido publicados en K1N multilingual journal of literary translation (Canadá), Bistró (México) y el boletín Ágora (Colombia). También ha publicado múltiples artículos de investigación sobre la enseñanza del inglés. Ha encontrado en la poesía un lugar para aposentarse, y anhela dar a luz poesía. Participante del ciclo de Poesía Life 2.0 Raíces del umbral americano: hacia un revisionismo poético (Colombia, 2021).