
DOMINICAL
A la memoria de mi mamá.
–
Un niño viene ahora, la cabeza dorada.
Alfonsina Storni
Por donde quiera que yo este,
por donde el alma transite,
yo iré contigo, más de una vez,
donde quiera que yo este.
Te veré, no en la multitud indiferente
sino en una plegaria latente,
en el sendero, en el aire,
en el fuego, en el agua y el viento.
A ti me acercará una luz,
una caricia, un sueño.
A ti me acercará un barrilete.
Te veré, no en el gentío,
sino en el árbol florido,
en la lluvia del domingo.
¡VEN!
Pasan desprevenidos los rumores.
Santiago Juvenal Brisco
–
De pronto mis manos se unen
para moldear la greda y el mármol.
De pronto mis labios dicen tu nombre.
De pronto mis ojos te miran.
¡Ven! – Mis palabras se unen,
los sonidos son eslabones
de uva y parral,
de vino y pan.
¡Tus manos, tus labios, tus ojos!
Un eterno viaje.
¡Ven, repite la noche!
¡Ven, pasan desprevenidos los rumores!
¡Ven!
Jorge Rolando Acevedo (Argentina): Nació en Tartagal, Salta, Argentina el 10 de abril de 1968. Es profesor de Historia y de Letras. Poeta y escritor. Ha publicado cuatro libros de poesía: Eres como la hierba, (1997), El caminante, (2006); Dadelos, la casa del silencio, (2020) y Nodriza de luna. Poemas de amor, (2023), en coautoría con Débora Rojas, y el libro de narrativa breve Habladurías (Cuentos para un ratito, versos para una hora), (2020).






