
- Me acuerdo haber aparecido en la lista de las OSNIS (Objetos Sexuales No Identificados) en el último año de colegio.
- Me acuerdo ver la tarde desvanecerse en mi jardín mientras escuchaba el Ok Computer, en mi discman blup blup maybe I’m paranoid but no Android blup blup blup.
- Me acuerdo que en la sala de espera del oncológico, no había revistas, ni se sentía el olor a lavanda de otras clínicas, lo que sobraba era el silencio, el sonido líquido de la quimioterapia y el tomar la mano de mi madre.
- Me acuerdo que perdí mi pasaporte en Frankfurt, después del susto, por varios días sentí lo liberador que resulta ser nadie en medio de la nada.
- Me acuerdo ocultarme en el baño porque no sabía bailar cumbias sabrosas (aún lo sigo haciendo).
- Me acuerdo fotocopiar informes sobre los movimientos sociales, en una oficina pequeña y entre tanto papeleo, se infiltró un libro de Clarice Lispector del mejor amigo de mi jefe. Mi mundo no volvería a ser el mismo. Giré en U sobre mí misma…lo demás es historia.
- Me acuerdo que adquirí el mejor título de fabricante de sangre para las obras teatrales de mis amigos (un vasito de gelatina, una onza de chicha morada y gotas de mercurio).
- Me acuerdo haber tocado la mano de Nick Cave en su concierto en Buenos Aires el 2018 y luego soñar que me había transformado en una vampira gótica.
- Me acuerdo cuando ocultaba pedacitos de sal bajo mi almohada, porque pensaba que era un dulce con sabor diferente.
- Me acuerdo correr arrastrando por el viento cometas de papel de colores, no sabía nadar, pero sí pescar en el cielo, porque algún día todos seremos polvo de estrellas.
Lourdes I. Saavedra Berbetty (Cochabamba – Bolivia, 1976). Ha realizado estudios de psicología y sociología de Universidad Mayor de San Simon. Algunas de sus publicaciones son Memorias de un Walkman (2008), Lullaby (2011), Alicia en el país de la anarquía (2017), Velocidad de la luz (2019).









