PETRICOR
Una aldea de letras
se levanta.
Cada palabra bosteza
sus errores.
Un pájaro gastado
busca su pluma.
Un roedor construye
saciedad en el pan.
Dientes de leche como semillas
son regados
a la espera del sol.
Una hoja sin margen
estira sus renglones
y me abraza.
El jardín prepara revoluciones
con su ejército de espiralado caracol.
Una piedra sabe
que otra piedra late
si la llueven.
El agua se diluye
entre las curvas viejas
y busca entre ellas todas, la salida,
mientras,
la tierra toda se lava
la tinta seca.
QEPD
Se me murió un amigo,
se me murió un poema,
allí, en la hoja,
aún se puede sentir
su corpus caliente,
venía luchando
con una enfermedad terminal.
Primero perdió algunos adjetivos,
pretenciosos e innecesarios,
luego los verbos, ser y estar,
(tan lugar común).
Seguidamente los larguísimos adverbios,
las altisonantes aliteraciones,
los palabros y los ripios.
Poco a poco
sufrió la amputación de todo,
menos de los sustantivos,
quienes quedaron allí,
tan distantes,
los unos de los otros,
que fueron desapareciendo.
Ahora, a salvo de la noche,
quedamos el lápiz,
el pobre cadáver de papel
y yo
abrazados
los unos a los otros.
Lengua:
gloria muscular,
órgano móvil,
impar, media y simétrica.
Lengua,
continente y mar,
pez hirviente que nada
en mi aliento,
rugoso, húmedo, nervioso.
Carne que late
y que golpea,
como un látigo incansable
dulce, firme, líquida.
Tu lengua
ese músculo rosado,
ese trozo de paraíso,
ese pétalo exquisito
que sale y entra
de la inefable flor
que llamas boca.
José Luis Machado (Santa Catalina-Montevideo, Uruguay, 1974). Es docente y escritor. En 2015 publica sus primeros libros. Ha obtenido varios premios y menciones, Sus poemas, artículos y micro cuentos han sido publicados en blogs, revistas y libros en una docena de países.










