
NIÑAS SOBRE PALOMA
Una paloma atrevida
se posa sobre mi mano,
paloma carga mi pena,
paloma que vuela alto.
Dos niñas como palomas,
cálida lluvia de mayo,
dos niñas duermen confiadas
y me confunden los años.
Una vestida de ramas,
otra cubierta de barro,
dos niñas duermen cansadas
a la sombra de buen árbol.
Una niña besa el río,
otra camina descalza,
una se pierde en el frío,
otra descubre que salta.
Dos niñas y una paloma,
una paloma que canta,
un canto para dos niñas,
dos niñas para mi calma.
Dos niñas pupitre roto,
dos niñas muñeca santa,
dos niñas sobre mi hombro,
dos niñas que me acompañan.
Paloma, toma a mis niñas,
tus alas son el mañana,
vuela sobre mi campiña,
contigo mis niñas sanan.
PESO DEL JUEGO
Bueno es sentirte, sobre mi espalda, fardo,
peso leve del revuelo de tus piernas,
sobre mí te abalanzas, mi hombro miente,
clavas tus risas, aguijón que venero.
Tus brazos, sedosa soga que me ata,
ordenas con la infantil prepotencia
que desata mis terrores de vencido,
cede mi hueso, pierdo mi altura.
Es el triunfo del beso sobre la soledad.
Mis banderas entrego, no quiero luchar,
claudican, de golpe, todas mis rabias.
Se abre despacio lo sumiso de mi voz,
domado yo, tu cuerpo tierno sudario,
de hinojos, bendigo el lastre de tus juegos.
PREGUNTA NIÑA
Pregunta niña, pregunta,
para nota tengo papel,
tu palabra es oropel,
pregunta niña, pregunta.
Poema sobre dos altezas,
dos tormentas deseadas,
se me confunden traviesas,
mi verso les pone alas.
Regocijos de mi letra,
mi recuerdo mañanero,
el tono de mi consejo,
emisarias de la treta.
Pregunta niña, pregunta,
que tengo respuesta sabia,
facundia para mi labia,
lo sano siempre pregunta.
Dos asas para mis manos,
glosario de la malicia,
apócope de la risa
para postrar mi cayado.
Poema que siempre escribo
como rima mañanera,
letra domada, agorera,
pócima contra el olvido.
Pregunta niña, pregunta,
me complace responderte,
hablarte, mimarte, verte,
pregunta niña, pregunta.
Un poema que no calca,
un beso siempre latente,
sainete siempre obediente,
un verso que siempre salta.
Un poema que confirma,
tu albor como mi constancia,
conocedor de mis ansias,
un poema con mi firma.
Pregunta niña, pregunta,
que estoy cubierto de sal,
por lo que tu voz es panal,
la muerte y la vida juntas.
Rubén Gerardo Santos Lezcano (1964, Habana, Cuba). Ingeniero de profesión, su obra ha sido publicada en varias revistas y antologías. En la actualidad con dos libros en proceso de edición.

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