Cuando te vayas


Otra vez el desorden saldrá de su escondite
los objetos se quedarán dónde están, llenándose de polvo
las máscaras y tus dibujos me mirarán desde la pared como viendo un cadáver
los libros seguirán sin leerse y los textos sin escribirse, así seguirán hasta que vuelva la inspiración, si es que vuelves
las latas de cerveza vacías se acumularán en el suelo, copas con restos de algún licor se quebrarán
no importará si afuera hace sol o es una tarde gris, la luz no entrará, la cortina seguirá cerrada.
No tendré motivo ni destino para salir más que ir por las calles sin rumbo
buscaré compañía para evitar estar a solas con mis pensamientos
quemaré la foto que iba a entregarte y luego me arrepentiré
las canciones no serán la banda sonora de un momento de película a tu lado, serán el réquiem que rompe más el corazón de un muerto viviente.
No seré como un perro que se acuesta en tus piernas, ni como un gato que se frota contra tu cuerpo, ni como un vampiro que calma su sed en tu boca y tu cuello.
Te necesito “placenteramente insoportable perdición”
necesito algo de placer en mi dolor
sáname una vez más antes de volver a herirme
te pagaré tributo, diosa pagana, con la sangre de mis labios.

Nada


Nada trae de vuelta el pasado, ni para revivir lo bueno ni para corregir los errores
nada detiene el ciclo eterno, la roca rueda cuesta abajo otra vez, el ave de rapiña picotea las entrañas cada día
nada impidió que Edgar Allan Poe se embriagara y envenenara con Láudano buscando olvidar a Virginia ni que Hemingway pintara el techo con su cerebro.
Nada detiene a las musas que se van para inspirar a otro, nada cambia el hecho
de que solo es una y nadie la va a reemplazar
nada cura las heridas que tienen nombre de mujer
nada cambia que no nos guste en que nos convirtió el tiempo, la vida y nuestras acciones
y nada somos
y de la nada venimos
y a la nada volveremos.

Luna llena


Te veo en la luna, tan enigmática, bella, y lejos de mi alcance, tan admirada por todos
encantándome con tu resplandor como a un animal nocturno queriendo alcanzarte, enloquecido por tu efecto.
Luna de rituales, vendería mi alma para tenerte
luna de brujas, no puedo romper tu hechizo
luna de locas, loca por la que perdí mi cordura
luna de amantes, sigo fantaseando con amarte en noches como esta escuchando “Fly me to the moon”
luna de deseos, deseo volver a los días mejores cuando estabas aquí
luna de noches frías, tu calor es todo lo que necesito
luna de fantasmas y lobos, muero un poco cada vez recordando que no estás, la bestia que llora y aúlla tu nombre en las noches solo encontraría calma a tu lado.

Extrañar


Extrañar es no poder oír una canción o leer un poema sin que duela
pasar noches incontables sin dormir y días perdidos en melancolía, cafeína y pastillas
revivir memorias en cada lugar
escribir mensajes desesperadamente largos a las 3 de la mañana con la visión nublada por lágrimas y ron
ser cliente habitual de la farmacia
no soportar estar a solas y no tolerar la compañía
identificarse con un animal enjaulado
sentir que el dolor punzante por la nostalgia es el precio por haber tenido una razón para sonreír.
Reaccionar al sonido de notificación como un triste animal entrenado, con la esperanza, el peor de los males, de que sea “ese” mensaje
olvidar que es la estabilidad emocional, viviendo siempre en el filo, entre la tristeza y la ira
derrumbarse por dentro al ver una foto.
Extrañarte es emular a un poeta maldito, excepto en el genio literario, escribiendo lo mismo en cada texto, a veces con palabras diferentes, besando desconocidas de las que solo aparecen en la noche, no recuerdo el nombre y sería un halago llamar mujerzuelas, buscando pelea sin saber por qué
saliendo desorientado de la cama para beber lo que quedó de cerveza la noche anterior, temiendo cuando llegarán las consecuencias de todo para acabar durmiendo en una acera, una celda, una cama de hospital, o al final, en una tumba sin nombre ni dolientes.

Sebastián Botero Restrepo (Medellín, Colombia, 1995). Joven apasionado por el rock, en especial, el heavy metal y la escritura. Entre sus influencias literarias están las lecturas de Charles Bukowski, Andrés Caicedo, Jack London y Edgar Allan Poe; también sigue las novelas de aventura, relatos de terror o suspenso. Ha publicado algunos de sus escritos en la Revista Literaria Ouroboros y en el libro Antología del amanecer (Medellín, 2021). Se desempeña como gestor cultural en la Corporación Ouróboros.

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