
El Pozo de los Itzales
Hace falta que las lunas
se muevan sobre
por debajo del mundo,
en un eclipse de sol,
en un desierto dejando paredes blancas.
El pozo de los Itzales
juega a la pelota con un cristal,
que se deshace
como la voz que cruza las cortinas de tule
y se hace de noche
de noche se hacen las cabezas de las serpientes.
A veces se escriben cosas en las nubes
cuando todo se quiebra en el mar,
y no vuelven los corales
en el otoño eterno de la ceiba.
Es un calendario de los días arriba del agua
una primavera blanca con forma de serpientes,
el llamado del agua con la sangre del nopal
los zopilotes y las garzas cantan.
Que se fueron sueltos
a la isla de las golondrinas,
a volverse estrellas con el agua
en la selva a perderse
con el canto del tiempo.
No conocí el papalote, pero vuelo
Para: Alyssandra J. Palacios
Con esa mañana con la que amanecen las nubes, los juegos
como envolverlos en pequeños ojos y sueños
sí duermen en la definición de aprender a destellarse
y a estallar en burbujas como la tarde.
Fueras mariposa, oruguita o conejo de angora
vuelas como cometa en el albor que sueltas chispas en el sol,
que despiertas buscando a mamá en el desayuno
que lloras cuando se va y vuelve
que a solas sueltas la voz para reír
¿Cómo serán ahora tus cantos?,
¿Cómo duermes en las noches con las luces apagadas?,
¿Cómo crecerán tus manos cuando los años pasen?
Esta pequeña, que haces nacer el viento,
dibujas una mariposa de papel
con ese plumón con la tapa que escondiste en la aurora
apúrate a dormir que los peluches, tus abuelos y yo
te esperamos cuando vuelvas del sueño.
El Ritual del Alba
Los caminos vuelven del empedrado suelo
a los pétalos del señor del agua
en las luciérnagas que se empalman en la media noche
y brillan.
El tiempo quiso ser como piedra quemada
en el invento de las flores
marchitando el viento
a las plumas y las palmas de la tarde
que son la piel del hombre.
Pronto el silencio de los bosques duró cien años
y nació el canto del ave,
comenzaron a caer las hojas
la noche apagaba el verde de la mañana
El sol y la luna
juegan a la pelota con la tierra,
poniendo estrellas o quitando nubes
durmiendo o caminando
en el ritual del alba.
Demian Palacios Soto (México): Poeta y psicólogo mexicano, nació en la Ciudad de México en 1990. Estudio en la Universidad Nacional Autónoma de México la licenciatura de Psicología. Ha participado en dos Antologías de creación literaria del Colegio de Ciencias y Humanidades (UNAM), en la Antología Seres Abisales de la editorial Veros Destierro. En 2018 publica su primer libro Donde se hiela la sal del mar. En las antologías Palabra de colibrí III, La danza de la libélula y el tiempo te mastica, ha participado en tres torneos de Poesía en el cuadrilátero y, publicado en la Revista Naufrago presentada en la 7ma Feria Internacional del libro de Arquetipia, Perú, también ha fungido como maestro de lectura y escritura para adultos mayores y cursos de terapia narrativa.






