Tan Tangélo

A mis amados hijos Josefina – Gabriel

Mis hijos satisfechos van hacia la noche

hambrientos de sueño

su Ángel Guardián los recibe & los arrulla

sus vidas son inocencia, onirismo & juego

Fatigan la inocencia durante el día

& con su preciada manzana dorada aligeran mi vida

le dan la espalda a la muerte

& a los yerros de los adultos

Mis niños guarecen en un enorme sueño sin límites

escucho su lánguida respiración

… nosotros los adultos despertamos

nos lamemos las heridas

Viene mi pequeña & luego mi pequeño

olvido la razón & les entrego mi corazón

Estoy con mi alma en sus almas

me entusiasmo & expando infinito

me disuelvo en sus versos

son mis mejores sueños.

Benévola es tu presencia

Para Héctor Ñaupari Belúpu

“Tebanos, que vivís en la ciudad de Cadmo,

si queréis vivir en vuestra patria con gran felicidad

traed a ella los huesos de Héctor priámida

desde Asia y honrad al héroe por mandato de Zeus”.

Oráculo Griego

Héctor el conejo prístino para la reyerta

que espeta & refriega libertariamente

entre ajíes, carnes & papás fritas

a todos das unos golpes sibaritas

& volantines basálticos para los que te acechan

Querías ser templario o un divino liquen borgiano

de símbolos quiméricos & cosmológicos

el tiempo no nos permitió acercarnos

o de acercarte a la Ciencia Espiritual

Nunca lo auquénido nos abrumó

siempre digno ante el gran Áyax, Aquiles u Odiseo

& los protervos brebajes que atizabas

en Salamanca o ante la salamandra

& tus colisiones inevitables con esperpentos caviares

Chacchaste poesía, crítica e ingenio

erudición de alfil & un par de sombrerazos

en cada mesa de presentaciones de aquí & acullá

Flauta que esgrimes para tu musa & Safo

& las pequeñas muertes que esquivaste

que emergían de ti en trinos, invocaciones & quimeras

Lóbrego fauno que esquivaste a la glucosa

& la carga que te leudaste & llevaste encima

saudade perilustre nos has dejado

& en estro a tus múltiples malévolas

pero nadie pudo evitar esas inoculaciones genocidas

Ayayay querido Héctor con Progne a tu canto

partiste exhalando el último verso

nos dejaste con ese grannnnnnn sueño en la Tierra

& henchido de entusiasmo e inconmensurable amor

Te pienso alegre e imperturbable como un Octavio Paz

leyendo poesía en la Decana de América a lo Oscar Wilde

en el Olimpo o en Asgard o en el Portal del Sol de Tiahuanaco

elongando el pasadomañana de tu reencarnación

He considerado recordarte leyendo a Nietzsche o Dumas

a Fray Luis de León, Sologuren o Verástegui,

disfrutando a Dylan Thomas, D.H. Lawrence o MVLL

o verte asombrado ante Francisco Bendezú, César Calvo

Pushkin, Chabuca Granda, Juan Gonzalo Rose

José Escajadillo, Nabokov, Romualdo, Salomón

recordar anécdotas contiguas un domingo sin corbata

con las alegrías ideales de Unamuno

rememorar nuestra horrísona hermandad Vallejiana

tantas veces tan amado, tan admirado, tan envidiado

Quiero recordarte como un Petrarca

en benévola presencia

siendo tú como un gran escriba héroe troyano

libertario hijo predilecto del Apu Qun Tiksi Wiraqucha

Naciste grande en un lienzo de Eielson

he allí tu abrazo de Neón

he allí el cariño hacia los niños

izando banderillas supinas de amor a lo Rilke

Es siempre benévola tu presencia

inspiración y refriega con el orlo o en el cénit.

Saturno en las puntiagudas orejas de una elfo

“… ¡Qué próximos los dientes a la Tierra!

¡y qué errantes tus ojos en el cielo!”.

Poema 4 de “Zona de Amor” Juan Gonzalo Rose

Hace ya eones de vivencias

Eones de cuerpos

& un solo trinar del espejo

Oteo la boca del Apu

como otrora las elfos

las madres & las madres de las madres

se tornan leyenda, mito

guarnecidas en las entrañas de cordillera andina

Kandinsky blande un pincel

lo esgrime de punta a punta

con el despunte de la

crece el musgo & el rumor de la aguja

No es aguja sino una bruja

que blande mi brazo a su regalado gusto

Estelas artificiales en el limbo

toso & retozo & sobrevivo

al columbrar las precipitaciones indecisas

Millones de risas ictiológicas

trémulas peinan mi destino

o lo que devenga o lo que se revuelva

en esa puntiaguda Elfo.

Luciano Ácleman (Lima-Perú, 1971). Luciano Huamán Arismendi es poeta y escritor. Licenciado en Psicología, egresado en Educación y estudios incompletos de Literatura. Asimismo, posee nueve postgrados internacionales y una maestría. Viene publicando desde el 2000 hasta la actualidad. Producción literaria suya ha sido premiada, publicada y reseñada en su país y en varios países de Iberoamérica, Europa y Asia. Realiza actividades de promoción cultural, en especial en el ámbito literario y pertenece al grupo literario Claroscuro. Participante del ciclo de Poesía Life 2.0 Raíces del umbral americano: hacia un revisionismo poético y Poéticas de la otredad (Colombia, 2021).

Deja un comentario