La poesía de Emily Dickinson es una labor sobre lo cotidiano que descubre no solo a una realidad que estaba escondida sino también un instrumento desocultador. El lenguaje se manifiesta por su poder de nombrar, de significar, de vislumbrar las esencias de las cosas en un sutil fluido que las convierte en relaciones personales.
Esas relaciones que podemos hallar en su poesía crean tejidos de viva significación, texturas que promueven acciones de solidaridad y empatía, narrativas de Natura que comprometen ética y estéticamente con mundos de vida.
El Poema es la dinámica viviente de una expresion cósmica que sucede en lo más cercano. Sostener un mundo en un poema y dejar que viva en cada ser el Signo del Amor.
“Noviazgo” Poético con la Realidad de Natura
Está presente en la poesía de Emily Dickinson la concepción de un Signo cotidiano, común, cuyas relaciones entre significante y significado son más o menos tranquilas, no traslúcidas, pero sí, al menos, estables y rígidas.
El lenguaje poético en Emily Dickinson es pues un lenguaje segundo con respecto al lenguaje primero o comunitario, donde las intenciones comunicativas hacen del signo mero instrumento, utilidad y confianza intersubjetiva. La poesía es lenguaje segundo, proyecto de significación en el que hay un trabajo delicado, sutil, lenguaje íntimo cuyas coordenadas producen un paisaje singular y que altera la comunicación sin fracturarla.
El lenguaje segundo o Signo Poético es también conciencia, distancia y relación con un lenguaje, con un mundo y una existencia en que la Poeta está comprometida. Su compromiso lingüístico con la realidad, su “Noviazgo” poético comienza con una tarea personal acorde con el desarrollo de la propia mente. Se trata, en efecto, de una conciencia sobre el lenguaje, sobre su capacidad de nombrar y comunicar “de otro modo”.
448
Era un Poeta – Un Poeta es aquello
Que destila sentido extraordinario
De los Significados cotidianos –
Y una Esencia tan inmensa
De las especies familiares
Que murieron a nuestra Puerta –
Que nos preguntamos si no fuimos Nosotros
Quienes la retuvimos – antes –
Descubridor de Cuadros –
El Poeta – es Él –
Quien nos concede derecho – por contraste –
A una incesante Pobreza-
Con una Dote – tan desconocida –
Qu el robo – no podría ni siquiera dañarlo –
Él mismo – para Él – es una gran Fortuna –
Ajena – al Tiempo –
Poeta es aquel que desde el nombrar supera la capa ordinaria de la significación que parece recubrir los objetos y existencias, para evidenciar un mundo revelado por el trabajo del lenguaje.
Ese sentido maravilloso, insólito, fantástico, asombroso, da cuenta de un ser que nombra, de un ser que se implica en lo nombrado de tal manera que lo nombrado adquiere una realidad única y particular.
1467
La pequeña palabra desbordándose
La que, al oírla, cualquiera ha deducido
Como Fervor o Lágrimas,
Aunque las Generaciones pasen,
Las Tradiciones maduren y decaigan,
Elocuente aparece la palabra –
El signo poético en Emily Dickinson
El signo poético en Emily Dickinson opera sobre el campo del significado combinando los significantes hasta lograr el efecto enigmático. La realidad misma es percibida a través del Enigma. La Combinatoria de realidades semánticas, de capas de significación y dimensiones sensoriales y expresivas, texturas que encuentran en la realidad de lo fragmentario el espejo del infinito.
Signo enigmático de horizontales detalles y amplitudes verticales. Signo poético que resiste el desgaste a que están sometidas las palabras en su dimensión de utilidad. Signo de la intimidad y exposición de la distancia mínima pero radical. Promesa de la Palabra e infinitud del cumplimiento.
1222
La Adivinanza que podemos acertar
Rápidamente la despreciamos –
Nada se queda tan antiguo
Como la sorpresa de Ayer –
Enigma es el lenguaje de lo cotidiano trabajado por quien lo emite hasta lograr un efecto de metamorfosis significativa. En el Enigma el Emisor y el Receptor quedan agitados e inquietos.
Esa Inquietud Radical que es el Poema se multiplica más allá de la relación con la naturaleza y compromete al ámbito humano, la comunicación afectiva y verdadera que permanece activa en la escritura y la conversación. Inquietud con las palabras o las expresiones, zozobra en el querer decir, esperanza siempre equívoca, siempre Bella y Verdadera.
1212
Una palabra está muerta
Cuando se dice,
Consideran algunos.
Yo digo que justo
Comienza a vivir
Ese día.
Se trata de un lenguaje que nos inquieta y nos implica al mismo tiempo en la labor de descubrir el significado o sentido. Segundo lenguaje que prepara la percepción de la realidad a través del prisma de la palabra nueva. Consigue así el poema llevarnos a esa dimensión de sospecha y asombro por todo lo creado.
El Vuelo Poético de la Abeja
La escritura de Emily Dickinson habita el intersticio de esos dos mundos, Paisaje mental y divino en el que la Abeja embriagada produce un néctar maravilloso. Embriagada de Colores la Abeja zumba en la palabra, hace vibrar al Signo y extrae su sabiduría para compartirla en íntimos versos de entrecortados pensamientos.
916
Sus Pies están calzados con Gasa –
Su yelmo, es de Oro,
Su Pecho, Un Ónice único
Su Crisoprasa, taraceada.
Su Labor es el Canto –
Su Ocio – una Melodía –
¡Oh, experiencia de una Abeja
De Tréboles, y de Mediodía!
El vuelo poético de Emily Dickinson nos conduce a las regiones nuevas de la realidad, a la Naturaleza enriquecida por una palabra empática, agradecida y que de cada circunstancia extrae la sabiduría. Semejante néctar recoge la poética de Emily Dickinson, pues su signo no se orienta a la representación comunicativa de la realidad, sino más bien a un encuentro y aprendizaje que transforma.
La Poeta Abeja Trabaja sobre un campo de lenguaje en que cada palabra es una flor, no se limita a comunicar sus experiencias con la flor, a llamar la atención sobre su beneficio personal o su rentabilidad en el mundo de la utilidad o en las audiencias.
Su propósito ético permite que la Flor que nos presenta el mundo de la Prosa, mundo de la utilidad y el engaño, mundo del ser que se contrae sobre sí mismo y se cierra, pueda ser transformada en una Flor distinta, exótica, maravillosa.
Emily Dickinson nos recomienda habitar un lenguaje que nos permita existir y compartir con cada Flor, con la Belleza y Verdad de cada ser, un lenguaje que nos comprometa como seres empáticos y conscientes de nuestra situación.
Una biografía poética
Emily Elizabeth Dickinson, fue una poeta estadounidense cuya obra marcó profundamente la poesía y la literatura universal. Nació en Amherst, Massachusetts, el 10 de diciembre de 1830, en el seno de una familia prominente y conservadora, y creció en un entorno de privilegio y educación. Murió en su ciudad natal el 15 de mayo de 1886. Emily era la hija de Edward Dickinson, un abogado y de Emily Norcross Dickinson, mujer dedicada al hogar. A pesar del contexto histórico en el que nació, Dickinson asumió, a su manera, un rol diferente de ser mujer en pleno siglo XIX, pues su padre, aunque estricto, apoyó la curiosidad intelectual de su hija, proporcionando libros y recursos que despertaron en Emily un interés por temas diversos, como la astronomía, la biología y la filosofía. Emily tuvo acceso a una educación privada que le permitió acceder a la biblioteca de su padre, en ese espacio de tranquilidad se encontraba con tesoros del pensamiento y otros horizontes para el pensar, y de vez en cuando, ejercía el privilegio de solicitarle algunos títulos, que aún no habían llegado a América.
Emily Dickinson ejerció desde temprana edad su derecho a pensar, de ser mujer y pensadora, dedicándose al sagrado oficio de enfrentarse a la página en blanco en una pequeña mesa de noche, acompañada de una vela. Su destino en la escritura no fue azaroso, la necesidad de trasponer en un lenguaje excelso el torbellino de su mente la acompañó desde los días primaverales como en los sombríos. Dickinson, una apasionada por conocer, iniciaba su día con exploraciones matutinas en el bosque. Más tarde, sus inquietudes fueron recompensadas con el ingreso en el Seminario femenino Mount Holyoke donde estudió latín, astronomía y botánica. A los 9 años comenzó la elaboración de un herbario (1839-1846) que hoy se conserva en la Universidad de Harvard, un cuadernillo cosido a mano por Emily donde albergó, artísticamente, y clasificó 424 especies de flores y semillas.
Se cuenta que Emily Dickinson comenzó a escribir poesía, en serio, a los veinte años. La escritura surgió como un medio para explorar preguntas sobre la vida, la muerte y el universo. Su estilo innovador, caracterizado por un uso singular de guiones y una economía verbal, refleja un enfoque experimental que dialoga entre opuestos: lo empírico y lo racional, la grandeza y lo pequeño, el cielo y la tierra, etc. Gracias a la colaboración de algunos amigos del bachillerato se atrevió a publicar algunos poemas en la revista literaria de la universidad, claro que ella les pidió solícitamente que estos estuvieran acompañados por un seudónimo. Su amigo no tomó en serio la solicitud de Emily y publicó los poemas con su nombre completo, lo que desató una tensa situación en la familia Dickinson, pues no era bien visto que la hija de un influyente abogado expusiera públicamente.
Admiradora de la narrativa de las hermanas Brontë, la Biblia y Shakespeare. Su Obra está influenciada por las ideas del Romanticismo, de modo que es frecuente encontrar alusiones a la Naturaleza y la defensa de una vida acorde con los derechos humanos y naturales. Sus poemas son una muestra de lo que conocemos como Ecopoesía.
Emily Dickinson ha sido conocida como “El mito”. En Amherst se corría la voz de que había una mujer que escribía con una calidad de otro mundo, muy culta y estudiosa que llevaba alrededor de quince años recluida en su casa por decisión propia.
Aunque vivió gran parte de su vida como una figura reservada y aislada, su poesía refleja una profunda conexión con la naturaleza, la ciencia y las preguntas existenciales. Emily Dickinson escribió casi 1,800 poemas, pero solo un puñado fue publicado durante su vida. Tras su muerte, su obra fue descubierta y publicada gracias al esfuerzo de Lavinia. Dickinson es ahora reconocida como una de las figuras más importantes de la literatura anglosajona, cuya poesía sigue dialogando con lectores interesados en las conexiones entre el arte y la ciencia.
Bibliografía
Dickinson, E. (2015). Poesías completas. Tomo I (J. L. Rey, Trad.). Madrid: Visor Libros.
Dickinson, E. (2015). Poesías completas. Tomo II (J. L. Rey, Trad.). Madrid: Visor Libros.
Dickinson, E. (2015). Poesías completas. Tomo III (J. L. Rey, Trad.). Madrid: Visor Libros.
Investigación, Creación Artística y Voz : Yuly Durango Flórez .
Investigación, Creación Y Edición Web: Luis Eduardo Cano Álvarez.
Yuly Andrea Durango Florez (Medellín, Colombia). Poeta y profesional de Filosofía de la Universidad de Antioquia. Directora de la Revista Literaria Ouroboros (2016). Coordinadora de proyectos culturales y de investigación social de la Corporación Ouróboros. En el área educativa ha coordinado procesos pedagógicos de comunicación comunitaria, procesos de arte en comunidad para la transformación social. Interesada en las resonancias de la escritura poética en la filosofía, integra la literatura con otros lenguajes artísticos. Ha participado en eventos poéticos como el IV Encuentro Internacional Poetas al viento (2020), Tercer Congreso Internacional Cultura Viva Comunitaria (Quito-Ecuador, 2017). Ha sido coordinadora del programa literario Poesía Life 2.0. encuentros latinoamericanos de poesía (2020-2024). Su poesía ha sido incluida en el libro Antología del amanecer (2021). Gestora cultural del Festival Literario Ouroboros 2022 “Memorias e identidades rurales”.

Luis Eduardo Cano Álvarez (Medellín, Colombia). Creador Multimedial. Poeta y mago. Editor Web. Graduado en Psicología de la Universidad de Antioquia. Desarrollador de Estrategias digitales de Aprendizaje. Mediador multimodal en los proyectos literarios: “Literatura, territorio e identidad en los corregimientos de Medellín (2017)”, “Reconociendo a los buenos vecinos” (2018) y “Narrativas para el reconocimiento comunitario” (2019), entre Otros. Ha publicado de manera independiente los siguientes libros con la editorial Ouroboros. Poesía: Guía poética de flores (2017) y Extinción de luz (2018). Magia: El círculo de piedra (2017), El jaguar volador (2018). Ciencia ficción: Beth: ciudad viviente (2018). Coordinador del taller online Poesia Life 2.0.





