
REVERDECIDAS
HILO DE ESPERANZA

En las orillas
Mis hambres son tus hambres
y tus hambres son las mías,
las hambres de los hombres
son los nombres que se ignoran en la vida.
Los diluvios negros y
las rocas de las capillas,
las hojas que caen al suelo y
los valles de los grises días.
¡Oye cómo braman los ecos!
cerca, donde no desaparecen las caricias,
oye cómo braman los hombres
con las hambres a sus orillas.
Mis hambres son tus hambres
y tus hambres son las mías,
y aunque vuele con las alas heridas
braman mis ecos y braman tus heridas,
salvajes cual rapiña,
siempre en las orillas.
Descifrando
aquello que despoja mis manos,
voy preguntando
voy caminando
voy habitando.
Debajo del aire
soy hojas secas que lleva el viento;
y soy frutos de ese árbol
debajo de este cielo.
Con el alma desnuda,
tristes e indiferentes a los sueños,
grises como cenizas al viento
delirantes ante la brisa;
desnudos indignos somos del tiempo.
Descifrando
aquello que despoja mis manos,
voy preguntando
voy caminando
voy habitando.
Ebria de llorar por dentro,
hacia el centro,
hasta el fondo…
¡Arduo es el empeño!
Como si quisiera,
pero así no quiero.
Mis ojos,
que obligo al júbilo embustero,
taciturnos en la euforia,
son ya,
como pétalos secos.
¡Arduo es el empeño!

Nos visten de pobreza
ojos y manos desiertas,
las ventanas todo reflejan
mientras cerradas están sus puertas.
Alboradas de bajas cabezas
bajo puentes con fuegos fríos
sin zapatos, sin cobijas, sin prendas,
noches frías que rozan sus condenas.
Quítate esa venda
y ponte alas que pretendan
calmar sus hambres,
apaciguar sus penas.
Quítate esa venda
y que drenen tus mentiras
sobre esas querellas;
los fríos que entre mugres ellos calientan.
Que drenen tus mentiras y tus quejas,
porque tus tristezas
no mueren de frío;
son ilusiones tus sublimes cadenas…
¡Quítate esa venda!
III
Quiero gritarte
como canción salvaje,
rimas que gimen
sombras sangrantes.
San gran tes
3 veces sangrantes;
creador de arroyos sombríos
sin dios
sin diablos
que aguanten.
3 veces hilarantes,
3 AM… Hilarantes
sonidos ahogantes.
3, 3, 3 veces
sin sombras
que me aguanten.
¿Caprichos?
Yo no creo en los caprichos
pero nos ensañamos en cargar a la humanidad
y ofendidos descubrimos
la misma soledad.
¿Por dónde empezar?
¿Por dónde empezar a empujar
las palabras de embeleso y complicidad?
¡Ay! De arabescos caminos
olvidos y vacuidad.
¿Debería sorprenderme además?
…Mi propia narración…
¿Táctica ornamental?
Yo no creo en los caprichos.
Ni sé por dónde empezar.
¿Y lo sabes tú?
¿Crees saber por dónde empezar?

Jehimy Marulanda Serna (Colombia). Hija de tierras paisas colombianas. Participante del ciclo de Poesía Life 2.0 Raíces del umbral americano: hacia un revisionismo poético y Poéticas de la otredad (Colombia, 2020-2021).
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