¿Cómo se habla del otro sin sentir el reflejo de él sobre mí?
Hablar de otredad siempre me llevará a hacerlo de mí,
De aquello que me falta y me sobra en los huesos del alma.
Querer resumir al otro en un escrito, sería tomar un espejo
Y otorgarle las cualidades de mi reflejo, ese cúmulo de imperfecciones
Recordadoras de nuestra banal humanidad.
El otro y yo, el día de mañana, no seremos más que el trofeo de unos gusanos
Queriendo consumir aquello terrenal que dejamos. Eso nos resume.
Hemos creado guerras y desastres. Hemos propagado virus y destruido
Horizontes. Hemos generado odios por un plástico
Bautizado como dinero y pasamos horas maldiciendo nuestra suerte
mientras la comparamos con el vecino. ¿Acaso nuestra tumba
llevará en el epígrafe los millones que ganamos?, ¿será que en
el más allá nos reservan un lugar de acuerdo con los ceros de nuestros cheques?
Hemos cazado una guerra sin ganador, todos estamos condenados a ser tapados por kilos de tierra.
La humanidad es tan diversa como los colores y las pinturas de las calles. Abrazarnos debería ser nuestra mejor consigna para recordar el camino hacia
La tierra que nos tapará los huesos en un futuro.
¿Quién sería yo sin ti?
Alce la mano quién no ha necesitado de
una otredad para estar en el lugar que ocupa.
La humanidad se sostiene de quien está a su lado,
de ese que también intenta sobrevivir en medio de
tanto odio creado sin alguna razón.
Hoy, mis palabras abrazan tu existencia
y la diferencian marcada en tu caminar.
No sé si eres de aquí o de allá.
Si tenemos los mismos gustos musicales
o comemos diferente. Hoy grito
por quienes los han querido encerrar en lo binario,
Por quienes los han metido por años
en un clóset y por los que piden justicia por sus muertos.
Hoy, en medio de la poesía, grito por mi otro, por
ese que me ha acompañado y por quien no conozco.
Grito por quien amo y por quien he peleado.
Hoy, no solo escribo por mí, sino por mi otredad.
En el lecho de mi humanidad, he dado con personas
que parecen nunca haber leído esa palabra.
Olvidaron la esencia de pertenecer a este mundo.
El odio se ha adueñado de su alma y el rencor parece
ser su mejor pasatiempo, por eso se van marcando sus
arrugas y sus pasos parecen estar llenos de púas que
les agrietan las palabras, las llenan de soberbia mientras
las lanzan al más indefenso transeúnte cruzando
una tarde soleada de domingo.
Hoy, la humanidad ha perdido caminos de amor, pero
la poesía ha llegado para construirlos. Abrazar al otro
es abrazarse a sí mismo mientras recordamos
la insignificancia que somos ante un universo
tan lleno de maravillas.
HAY DÍAS
Hay días en los que soy una bomba de tiempo y el tiempo no corre.
Las arterias se llenan de dolores y espasmos
que parecen no poder circular, aunque lo intenten, porque lo hacen.
Soy una bomba de tiempo creada de retazos de ausencias y odios rasgados
por las uñas de un gato indefenso que se clavó en mi pecho
tratando de hacer un hueco donde refugiarse.
Soy una bomba de tiempo que no corre con el tiempo
y solo se ve reflejada en una pintura clásica, tan clásica como
el dolor que nos invade a cada uno de los que abrimos los ojos
y aparecemos en el mar de los dolores profundos. Ese lugar que llaman mundo.
Soy una bomba de tiempo que no circula.
Soy un cuerpo lleno de huecos que llevan dentro la lacena rota,
las salas vacías y los cuartos desolados.
Soy un cuerpo lleno de ausencias que van danzando, creando
nudos que parten el recorrido del estallido,
ese que llegará cuando la bomba del tiempo
se digne a recorrerme de nuevo.
Yo también me he hecho pedazos
Yo misma me he arrancado costras y he vuelto donde me duele,
vuelvo a sangrar, me reparo, vuelvo.
Yo también me he aruñado sin saber que mis manos cargan púas, tantas,
que no queda espacio para los vendajes.
Yo también me he destrozado
sin tener que poner un centímetro de pie fuera de casa.
Si yo me he hecho daño,
¿cómo esperar que tú no me desgarres hasta los tendones?
Lady Orozco Ortiz (Envigado, Colombia, 1998). Sus pasatiempos se ven atravesados por las letras. Justo por eso ama su profesión, el Periodismo y la Comunicación Social le han permitido acercarse mucho más al mundo donde ellas habitan. Le gusta mucho la poesía de Jorge Luis Borges y Lucía Estrada.

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