No despierta aún el abismo.
Se aferra el sonido a la mudez del cristal
y al penumbroso amanecer en su lamento;
balbucea el sigilo en el agujero de la calle
para evitar la caída y la fosa.
El vacío, ondulación que crece erizada
en la transparencia del espacio;
círculo sin nada de apariencia,
mano que propicia la niebla
y tizna de infinito la magia del poema.
El vacío, quietud y punto de fuga
o habitación en la hierba,
fisura sin ultraje y sin ofensa;
el mutismo que prohíbe a la necedad
soñar entre anhelos
con un edén de harapos y de sombras.
Desolación
Burlón el animal de la sentencia.
Como la señal que huye,
voy hasta el acertijo
que me habla del descuido;
enlibertado,
muero por vivir
y sonrío hasta el punto
de no sentirme en el verso
ni en la gracia que deserta.
Solo en la marea de la estrofa
-y como hechizador de los ultrajes-
enrojizo la adversa trascripción de los halagos,
la profecía desigual que cojea con mi espectro.
Desamparo de quien defiende el artificio
y se inclina sobrecogido a la calma
como si acobardado evitara el crepúsculo.
Rastros de Violín
Sonidos casi imperceptibles.
Tiñes de omisión cada secreto
y como dádiva que pasa en silencio,
invades el tedio y desciendes a la pesadilla.
Desaurora, no clarea el desespero
cuando se propaga el delirio y de reojo,
en una música de infancia,
no se cansa de atrampar la soledad.
En ronda huye el rastro victorioso,
como si la fatiga a usanza y desliz,
en firme buscara el extravío.
Se prohíbe el olor a brujedad y a presunción;
sílaba invertida, tango de encogerse,
coraje que hace su mueca por cortés.
Lewis Carroll, el ensueño y el rapto;
Alicia que huye del espejo
y el rastro imperceptible del violín.
Omar Gallo (Medellín, 1960). Poeta y escritor. Fundador, director de los Talleres de Escritores, El Sueño del Árbol de Itagüí y Letra Silente de Barbosa. Tiene 6 libros publicados. Recibió La Orden del Congreso de Colombia en el Grado Caballero, Resolución 209 de junio 17 de 2016.

PubliKaciones Literarias
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La poesía se ha convertido para muchos en un algoritmo de bienestar, en una app lírica que filtra la realidad hasta dejarla irreconocible, estéril, apta para el consumo rápido de quienes buscan en el poema lo mismo que buscan en un masaje: relajación, no incomodidad. La verdadera tecnología del lenguaje no entretiene: hiere, desacomoda, pone en crisis los lugares comunes donde dormita el pensamiento domesticado. Un poema que no duele es un electrodoméstico más. - LA LADERA Y EL ALGORITMO: DESPOJO CULTURAL EN MEDELLÍN
Las comunidades de ladera de Medellín han sobrevivido a la violencia paramilitar, al abandono estatal, a los megaproyectos de desplazamiento. Han reconstruido sus vidas desde las cenizas, ladrillo a ladrillo, historia a historia. La tecnología avanza, los algoritmos se vuelven más poderosos, los datos más valiosos. Pero hay algo que ningún algoritmo podrá nunca reemplazar: la comunidad. - LA META-MORFOSIS DE GREGORIO KAFKA
El “Pliegue” deleuziano, esa operación fundamental por la cual la materia se organiza y el alma se constituye, es la estructura misma del universo de bolsillo: la evidencia de que lo pequeño contiene lo grande no por acumulación milagrosa sino por una lógica inmanente de la realidad, donde el adentro y el afuera, lo profundo y lo superficial, lo infinito y lo finito, no son opuestos sino los términos de una misma curvatura del ser. - El imperio de los scrapers: La máquina de tragar poemas
Cada segundo, miles de robots recorren la web con una misión silenciosa: extraer poemas. No para leerlos, no para emocionarse con ellos, no para guardarlos en la memoria como se guarda un tesoro. Los extraen para disgregarlos en datos lingüísticos, para descomponerlos en partículas elementales, para alimentar las máquinas de significado que luego venderán esos fragmentos al mejor postor. - POÉTICA DEL ERROR: La belleza de lo que falla
El “Pliegue” deleuziano, esa operación fundamental por la cual la materia se organiza y el alma se constituye, es la estructura misma del universo de bolsillo: la evidencia de que lo pequeño contiene lo grande no por acumulación milagrosa sino por una lógica inmanente de la realidad, donde el adentro y el afuera, lo profundo y lo superficial, lo infinito y lo finito, no son opuestos sino los términos de una misma curvatura del ser.








