
La feria
Las luces estruendosas llegaron al pueblo convertidas en feria, en polvo removido y hablares de gente convulsa. Las risas alientan, pero el aroma de los algodones de azúcar y alimentos fritos invitan a internarse en ese espacio transformado.
La feria llegó.
Cada año nos deslumbra con atracciones distintas, con actores desafiantes y suertes engañosas.
Ella nos trae los acontecimientos del mundo convertidos en juegos, en azares, en descubrimientos obligados. ¿Ahora será diferente?
Caminamos por la callecita cerrada, alterada a placer, confundidos entre la gente que mira aquí y allá y se detiene a cada instante. Los puestos compiten con carteles y pregones. Ofrecen premios, prometen hallazgos…
Nos detuvimos ante uno, el más sorprendente: la cabina donde podrías recibir el impacto del fin del mundo. Las sensaciones últimas de ese desastre, ¿sería eso posible?
Los avances de los hombres de ciencia podían predecirlo desde este momento. Era un hecho. Quietos y mudos permanecimos ante la puertecilla del futuro presagiado. La entrada a ese misterio parecía inofensiva pintada de naranja intenso con un cordón para jalar, entrar y cerrar.
Ante la inmovilidad de todos, tomé la cuerda, abrí y tomé posesión del cuarto.
La única indicación leída en un papel pegado a una de las paredes decía: sosténgase de las barras laterales. Así lo hice.
En cuanto obedecí, inició el cataclismo. El ensordecimiento súbito trajo imágenes de bosques y ciudades enteras, hundidas, sepultadas en eternidad. Los volcanes entreverados con montañas se desvanecían rápido, y un polvo candente impedía respiración alguna. Vuelos dispares de aves, animales y personas oscurecían el cielo, el llamado cielo.
No se escuchaban los ayes, ni los llantos de los niños. El fragor indescriptible lo era todo.
Aturdida, abrí la puerta, necesitaba aire, voces…
Pero no había calle, ni luces, ni gente.
Yolanda Carrillo Vázquez (México ). Estudió Literaturas Hispánicas en la universidad de Sonora, México. Estudios de posgrado en Pedagogía Terapéutica, Potenciación Creativa. Participante en antologías de microrrelatos en las editoriales Academia de escritores y Diversidad Literaria. Libros: ” Cuando la tierra aún era blanda”, adaptación literaria de 12 relatos indígenas de Sonora, 2005.”La Niña”, relatos publicados por Caligrama, 2018. Diversos relatos publicados en Revista Literaria Pluma, Red de Escritores y escénicas Potosí, Mundo de Escritores , etc. Productora de documentales y material educativo multisensorial. Desde hace 20 años dirige el Centro Tomatis de Sonora.











