Bóveda de autumn

Diversas son las líneas de la vida

en el año

que con esplendor

se consuma.

En el oscuro bosque

los campos eriales

se trocan

en el beso del riachuelo.

El hombre así mismo se encuentra

en otoño

como una pregunta

que se abre.

¿Es un hombre joven, viejo

o eternamente nuevo?

Esto lo develará

el espíritu.

El pasado retoña

en flores,

inundación de campos,

puente de palabras.

Donde el muelle

se rompe

ahí estoy yo.

De adolescente,

de adulto,

mostrándole a mi hijo

el camino.

Tirando las piedras

al río

para que él

no tenga que heredarlas.

Ensenándole a sentarse

en el agua clara

del silencio.

A abrazar los años,

a amar la luz

de la mañana,

a respirar en la noche profunda.

Soltar la belleza

y el amor

cuando es una piel marchita

entre las manos.

Limpiar de cuando

en cuando

tantas eternidades.

Las hojas de hierba

se harán hojarasca,

pero conservarán su canto.

Es el árbol de la vida,

hijo mío,

un prodigio

y en cada hoja,

un misterio.

La marea de María

Esta no es la madre de Ginsberg,

no es Naomi,

es la madre de los ojos verdes

y la lengua verborreica,

es la madre atrapada

en los pasos del sol

que te cubre con un manto suave

carente de luz.

– Madre, ¿dónde estás?

-Estoy aquí en el aire blanco,

algún día vendrás

y aprenderás a volar.

-Madre, ¿por qué no me escuchas?

– Porque Lilith me habla,

me cuenta su sufrimiento,

algún día entenderás

su condición de mujer,

de madre, de destierro.

-Madre, ¿por qué no me hablas?

– Porque mis oídos están huecos,

todos los días arde en ellos

una lumbrera de voces,

tú también escucharás esas voces.

-Madre, ¿por qué no me ves?

– Porque miro mi infancia,

mi piel blanca, mis largas piernas,

porque me gusta mirar diez veces

la primavera, el llanto

y el amor en mí.

-Madre, ¿por qué no me tomas en tus brazos?

– Porque te preparo

para que te arrulle el canto,

para que la mañana extienda

su luz y en tu cama

amanezca el tiempo de Dios

ceñido a tu encanto.

Ánima en el aire

Selene, espuma sobre oleaje,

regalo de luz ámbar,

del trigo que surge y salta,

eres el ojo de Dios

en la barca de la llama.

Hecha del ruido del viento,

fuente de leones,

vistes encajes de nieve,

devoras pájaros de sol.

Supiste que la primera luna

es el tigre,

construiste tu casa

con piedras de humo blanco.

Llenaste las paredes

con espejos de flores,

tu labor era

el vuelo de cisne,

la pintura en el aire.

Abres las puertas,

las palabras se derraman,

te bañan en alas doradas,

estás lista

para leer la aurora.

Joselin Mejía García (México, 1993): Estudio Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Participó en 2023 en el II Ciclo de lecturas poéticas: La piel verdadera, poesía mexicana actual escrita por mujeres. Sus poemas se han antologado en Boundless 2021, 2022, 2023 y 2024: The Anthology of the Rio Grande Valley International Poetry Festival (Texas, EUA, FlowerSong Press); en Jardín de figuras abiertas II (México, Bitácora de vuelos ediciones, 2021); y en Lecturas pandémicas, reflexiones en tiempo de cuarentena, Vol. 2: Maya (Chile, La Gata Ediciones, 2021). Su trabajo poético también se ha publicado en México en Universo de Letras UNAM, Revista Ion.Mx, El Canto de la Alondra y en la Revista Xilote Negro.diferentes áreas del saber.

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