DE VUELTA A LA MONTAÑA

CAFÉ DE LAS CUATRO

Olvidé que Bogotá tiene techo blanco
con pelusas adheridas viajeras,
que el techo se estira tiritando y se hace pared de asfalto y de piedra,
el mundo a dos tonos, dos emociones opuestas, dos climas
más las tres capas de ropa de invierno
que hay que arrancarse húmedas al medio día.

En la ciudad montaña las estaciones se mezclan con los días
como un bote de pintura fresca que preparan en la ferretería.

Con la nariz lloviendo, la piel marchita, hielo en la cara, recuerdo;
partí buscando colores que temen las alturas,
que no vienen porque no escampa
por fe sospechamos que existen
musarañas a nuestros ojos a blanco y negro.

Volver a las sirenas que gritan,
los rostros opacos, coaguladas mañanas,
es zambullirse en el café de las cuatro,
siempre igual, un abrazo conocido.
Siempre negro.

PANAL

Celdas rectangulares con reja bancaria
otras con cortinas black-out
la nuestra de red para gata
al lado solo la ventana de cristal.
El lateral de un panal humano
que almacena angustia en lugar de miel
individuos que abandonamos el ‘apto’
para rellenar otra celda mas chica con horas de trabajo
el polen de la vida.
Somos humanos nativos, sin aguijón,
los hay cosmopolitas
una raza mas fuerte que trabaja mejor
pero ellos pican y nosotros no.
Se despierta el asfalto amoblado en el alboroto de mañana
un caos sincrónico de cubiertos de mesa
de humanos juntos a la misma hora en el ascensor
la voz de las calles zumba,
afanados gritos mecánicos
una individualidad conjunta, repetida,
actos cotidianos que creemos únicos
vistos desde arriba son un punto en el montón.
Abejas humanas que recolectan, los bolsillos llenos
las obreras suman ladrillos con la cera que supura de su tiempo
nodrizas enseñan el afán a las larvas
las que mantienen limpia la colmena; limpian
y las cansadas se alejan a morir en silencio.
Servimos con tesón a la reina de cemento;
Bogotá.

Azury Del Sol (Bogotá, Colombia, 1999).  Poeta. Finalista de la II Edición del Concurso de Micropoemas del Festival de Poesía por Getafe, España, Abril 2022. Seleccionada en la convocatoria El Futuro en 100 palabras de la Universidad de León, México, Febrero 2022.

PubliKaciones Literarias

  • Annie Abrahams: habitar el ciberespacio como extranjero
    Annie Abrahams: habitar el ciberespacio como extranjero Annie Abrahams nació en Hilvarenbeek, Países Bajos, en 1954, y llegó al arte digital después de doctorarse en biología. Esa formación científica le dio una mirada de etóloga, una paciencia de observadora que registra comportamientos sin interferir, que mira lo que los cuerpos hacen cuando creen que nadie
  • Alinta Krauth: poética multiespecie en el chtuluceno
    Alinta Krauth: poética multiespecie en el chtuluceno La literatura electrónica constituye una práctica del chtuluceno: un espacio donde los humanos aprenden a hacer con otras especies, a pensar en escalas que exceden la propia, a diseñar futuros donde la supervivencia no es un privilegio humano. Y en esa práctica, en ese hacer con, en esa
  • Serge Bouchardon: del gesto como interpretación a la tensión como forma
    Serge Bouchardon: del gesto como interpretación a la tensión como forma   El signo como operación corporal Serge Bouchardon (Francia, 1984) escribe con las manos del lector. Su obra se organiza alrededor de una convicción que atraviesa cada una de sus piezas: en el entorno digital, el significado no reside en el texto que se
  • María Mencía: la memoria y la escucha como acto político
    María Mencía: la memoria y la escucha como acto político   María Mencía ocupa un lugar fundamental en la literatura electrónica porque ha demostrado, con una obra sostenida durante más de dos décadas, que el signo digital no es una representación sino una traducción. Traducir el canto de un pájaro a fonemas humanos, traducir un
  • Eugenio Tisselli : sembrar ambigüedad en el alma de la máquina
    Eugenio Tisselli : sembrar ambigüedad en el alma de la máquina Eugenio Tisselli escribe programas antes que poemas. Nació en Ciudad de México en 1972, se formó como ingeniero informático y poeta, y desde finales de los noventa ha construido una obra que se resiste a la separación entre el código y el texto, entre