
Otredad
Mis brazos extremadamente largos
los sueños
el acné.
Escribía esquelas a hurtadillas para la muchacha de la ventana no tenía explicación aquella zozobra
que me hacía naufragar en Matemáticas.
Era la extrema
al final de la fila
en el cuarto final con fotos viejas de mis padres
algún parecido con el apellido
un loco
todos los cometas que no vi perderse en la ciudad.
La extrema
con acné
risueña
en un arcoíris de dudas lejos de las muñecas
colgada de un suspiro.
Me habían nacido alas imperceptibles
cuando cambié el dibujo del sol por un corazón rosa con su nombre.
La muchacha de la ventana
me golpeaba en el papel
en la noche.
Viaje
El tren silba
la madrugada anuncia el viaje recuesto las maletas
al asiento de cuero
con olores primarios
pasan por el cristal el primer amor tantas postales
versos
libros.
Estoy en el cine
busco su mano
mi olor la perturba.
Murió mi madre
se rompió mi mente
frágil cristal de Bohemia
trabajo con los pedazos
desvencijados
que sobrevivieron.
Mi padre me llevaba al parque todos los domingos
cuando fue a morir
yo dormía en su cama
aquella cama
en la que había desnudado muchos amores fui egoísta
pero vestí su cuerpo inerte
quité las agujas
y le di un beso.
El primer amor aún huele a cerezas veo algunas de las palabras que pasan veloces tras la vetusta ventana
palabras que dije en su oído
mientras la cuidadora olfateaba el peligro en aquella película de guerra rusa
no había nada romántico.
Mi madre lo sabía
siempre supo
que no me gustaban las muñecas
papá no, fue sorprendido
por la afirmación a quemarropa de mi hermana en medio de la tarde
dejó el aliento sobre el pórtico.
La desvisto con cierta ternura de principiante torpe como era
lo confundí todo
mientras me encontraba
en aquella piel abierta a la caricia.
Aquella mañana caminé hacia la casa
los árboles me miraban como ahora
incrédulos
recuerdo que me senté frente a mis padres y les dije: «he nacido anoche».
Oficio
Me han tapado mi trozo de noche
fue el vecino con un zinc
tornillos
habilidad de oficio
golpea con su martillo
cada zona desajustada
ya no tengo noche
los astros no están más sobre mi cabeza el vecino
sus tornillos
el zinc
la buena voluntad
lo han cubierto todo.
Yamila Ferrá Gómez (Morón, Ciego de Ávila, Cuba). Miembro del taller literario “Javier Heraud» del municipio de Morón, Ciego de Ávila, Cuba. Ganadora de premios en concursos de talleres literarios a nivel provincial. Primer lugar en el concurso de poesía Sade Chaco, Argentina. Tiene publicado el libro Un té en la niebla por ediciones Ávila.

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